La cultura de la imagen de nuestra época ha hecho recordar a algunos pensadores el valor ideológico que ha cumplido en todos los tiempos, pero en particular durante la Edad Media. En esos tiempos, instituciones como la Iglesia, principalmente, enseñaban su doctrina con la pintura y frescos en los templos ante un pueblo que no sabía leer ni escribir, considerado analfabeto. ¿Es que en el presente, con todo el avance científico y tecnológico, somos aún una masa analfabeta que únicamente puede aprender por medio de las imágenes? O será que la proliferación de ellas cumple la función de, precisamente, desinformar. "La ceguera está en el centro del dispositivo de las máquinas de visión, y la producción de una visión sin mirada; la industrialización de la no mirada", advertía hace unos años el urbanista y filósofo Paul Virilio en su libro "El Cibermundo, la política de lo peor".
El tema se plantea con crudeza en la exposición que mañana a las 20 inaugurará en el Centro Cultural Virla Alejandro Gómez Tolosa. "Points of view (La estética del horror)" es una exposición de digital print realizada en una serie de gigantografías con la técnica del rasterizado digital, lo que convierte a cada fotografía en una pieza casi pictórica. El artista toma como materia prima fotografías documentales de guerras, desde la Segunda Mundial, pasando por Vietnam, Irak, Gaza y de la cárcel de Abu Grahib. "Mediante el raster se transforman en piezas estético-artísticas, despojándolas de su carga dramática y terrible, remitida al horror de las guerras y sus víctimas, y se convierten en piezas hasta casi del tipo naif, asépticamente colorísticas", explica el artista.
Gómez Tolosa, master en nuevas tecnologías de la UNED (España), se apoya en textos de Susan Sontag y de Joan Fontcuberta, y sostiene que su obra adquiere una carga irónica y crítica hacia el efecto anestésico del bombardeo de imágenes sin un compromiso ideológico ni político. Y cita especialmente a la escritora norteamericana: "una sociedad capitalista requiere una cultura basada en imágenes. Necesita suministrar muchísimo entretenimiento con el objeto de estimular la compra y anestesiar las lesiones de clase, raza y sexo. Y necesita reunir cantidades ilimitadas de información para explotar mejor los recursos naturales, incrementar la productividad, mantener el orden, hacer la guerra y dar trabajo a los burócratas".
Una imagen rasterizada es una estructura que representa algo así como una rejilla de pixeles que, exaltados y potenciados, desdibujan, desdefinen la propia imagen, al punto que solo podemos observar manchas difusas, difícilmente identificables, ni siquiera tomando la distancia necesaria. Se advertirá aquí que en esta operación artística se ha deconstruido la imagen, al poner de relieve cómo estaba construida puntualmente; en el mundo de los pixeles, las figuras se han diseminado prácticamente. Gómez Tolosa obliga al receptor a pensar la imagen, por un lado; y por el otro, a cuestionar aquella afirmación tan difundida sobre que una imagen vale más que mil palabras.